
Medea
Homenaje al maestro Granero.
La recuperación de repertorio de Ballet Nacional de España culmina con Medea.
El Ballet Nacional de España ha rendido homenaje al maestro José Granero (Argentina 1936–2006), figura cardinal de la danza española del siglo XX. En un mismo programa, la compañía ha recuperado cuatro de sus obras más emblemáticas —Leyendas, Cuentos del Guadalquivir, Bolero y Medea—, piezas que resumen la hondura estética y el rigor técnico que definieron la visión de Granero: la unión entre la emoción pura y la estructura teatral.
Además, el espectáculo se completa con dos estrenos que se alternan, Arriero de Eduardo Martínez y Segunda piel de Miguel Ángel Corbacho, ambos articulan dos miradas complementarias dentro de este programa del Ballet Nacional de España
Contexto Histórico y Cultural:
Hasta los años 70, la danza española se movía entre la estilización del folklore y el virtuosismo técnico del flamenco escénico. Granero irrumpió en ese paisaje con una propuesta revolucionaria: unir la disciplina teatral, la expresividad del flamenco y la composición coreográfica del ballet clásico, creando un lenguaje propio que ha dado lugar a obras maestras.
- Leyenda (Crónica de un amor no consumado) — Coreografía de José Granero
Con música de Albéniz, se forma un ballet dramático que muestra la evolución de una pareja desde la atracción inicial hasta la ruptura y la soledad. Construida con un lenguaje de danza española estilizada y una dramaturgia de gesto depurado, la obra combina música de Isaac Albéniz y José Luis Greco, con escenografía del propio Granero y diseño lumínico, una reposición de la mano de Cristina Visus.
- Cuentos del Guadalquivir —Coreografía de José Granero
Con música de Joaquín Turina y ambientada en los años veinte, cuenta la historia de una joven progresista que se casa con un viudo con cuatro hijos. Su mentalidad choca con la sociedad, pero aparece un amor verdadero que funciona como “aire fresco” frente al prejuicio. Granero traduce el conflicto social y sentimental a una puesta en escena narrativa, apoyada en la danza española y un diseño coral equilibrado en un duo.
- Bolero- Coreografía de José Granero
La pieza de Bolero (Maurice Ravel), se estrenó el 9 de octubre de 1987 en el Grand Théâtre de Bordeaux (Burdeos, Francia) por la Ballet Nacional de España (BNE). Llego en 1988 al Teatro de la Zarzuela. Granero se hace cargo de la coreografía, vestuario y la escenografía para esta pieza. Una producción que se inspiró en las tendencias del estilo art Nouveau en escenografía, juego de espejos que se abren y cierran. Bellos vestidos que ofrecen un colorido elegante y vistoso a la austeridad musical.
- Medea- Coreografía de José Granero
La gran obra de Medea se estrenó en 1984, con música original de Manolo Sanlúcar y libreto de Miguel Narros, interpretada por la monumental Manuela Vargas. El Ballet Nacional de España buscaba obras que definieran la identidad de la danza española contemporánea. Granero ofreció justo eso: Medea fue el primer gran ballet dramático flamenco de la historia moderna, una fusión entre la tragedia griega y el lenguaje corporal andaluz, donde los movimientos eran emociones y el taconeo, una forma de gritar sin voz.
La obra no sólo fue un éxito rotundo en España, sino que recorrió teatros internacionales y consagró la idea de que el flamenco podía sostener una estructura dramática con la misma potencia que el ballet clásico o la danza contemporánea. Con Medea, Granero llevó el arte español al nivel de las grandes tragedias universales.
MEDEA POR EL BALLET NACIONAL DE ESPAÑA DE RUBEN OLMO:
Rubén Olmo, según ha transmitido en alguna ocasión “esta obra… es un antes y después de cómo se cuenta un ballet dentro de la danza española”, el director ha concebido esta reposición de Medea como una oportunidad para ofrecer “nuevas Medeas”, reinterpretaciones que al propio José Granero le hubieran gustado vislumbrar. Su planteamiento busca mantener intacto el espíritu del maestro, pero explorando distintas miradas sobre el personaje.
Olmo reconoce en Eva Yerbabuena el alcance de una madurez artística capaz de aportar matices inéditos al papel: una Medea más interior, más física, donde el cuerpo sustituye la palabra. A la vez, destaca la trayectoria y solidez de Maribel Gallardo, que durante años encarnó el personaje y cuya despedida de los escenarios convierte esta reposición en un acto simbólico de transmisión: el paso del testigo de una gran intérprete a una nueva generación de mujeres capaces de sostener el legado de Granero desde la contemporaneidad.
Argumento:
Basada en la tragedia griega de Eurípides, Medea narra la historia de una mujer descendiente del sol, maga y hechicera, tras traicionar a su familia y a su patria por amor a Jasón ayudándolo a robar el vellocino de oro, Jason le abandonada cuando decide casarse con Glauce, hija del rey Creonte. Despojada de todo —honor, identidad, hijos, patria—, Medea elige la venganza: asesina a su rival y, finalmente, a sus propios hijos, consumando así una de las tragedias más extremas del teatro universal.
Coreografía de José Granero:
El Maestro elimina la palabra y crea una estructura dramática puramente coreográfica. Cada escena se construye sobre un motivo de movimiento que evoluciona y se transforma conforme avanza el conflicto. Así, el lenguaje corporal reemplaza la narración lineal por una dramaturgia del gesto.
- El cuerpo de Medea se convierte en texto: la espalda arqueada, los giros quebrados, la caída controlada. La danza femenina, lejos de la sensualidad clásica, es visceral y oscura.
- El cuerpo de Jasón, en cambio, es vertical, equilibrado, casi heroico: representa la razón, el orden, el poder masculino.
- Entre ambos hay un diálogo constante de oposición formal: lo curvo frente a lo recto, lo orgánico frente a lo estructurado.
Fusión de tres lenguajes:
- La danza española estilizada, con sus brazos amplios, líneas puras y acentos teatrales.
- El flamenco, usado no como ilustración sino como vehículo dramático: el taconeo habla por si solo como lenguaje de expresión, como si de una lirica se tratase.
- El ballet clásico, en la estructura espacial, el uso de canon, los desplazamientos y las diagonales.
Música
La música de Manolo Sanlúcar sostiene esta dramaturgia: no es acompañamiento, sino columna vertebral emocional. Su partitura va del lirismo melódico a la percusión ritual, marcando los niveles del drama.
Puesta en escena
La escenografía de Andrea D’Odorico encierra a Medea en un espacio de líneas cerradas, casi arquitectónicas, donde cada elemento visual refuerza su condición dramática propia de la mitología griega.
Los colores son simbólicos: negro, rojo y oro dominan el vestuario, marcando el tránsito del amor (rojo) a la condena (negro) y al fuego purificador (oro).
Bailarinas principales: Medea, en esta ocasión interpretada por Eva Yerbabuena y Maribel Gallardo
Eva Yerbabuena en Medea: precisión, madurez y verdad escénica
En esta versión del Medea de José Granero, Eva Yerbabuena ofrece una interpretación de enorme solidez técnica y profundidad dramática. Su lectura se ajusta con precisión al lenguaje físico que el maestro estableció en 1984: una danza contenida, tensa, donde el gesto sustituye a la palabra y el cuerpo asume toda la carga del conflicto.
Durante más de una hora en escena, Yerbabuena mantiene un control corporal admirable, combinando la potencia de su zapateado con una expresividad gestual depurada. Su temblor corporal, lejos de ser un adorno emocional, actúa como elemento estructural del personaje: expresa la pérdida de control, la desesperación y la rabia que definen a Medea.
El trabajo de brazos y manos es especialmente destacable: la tensión de los dedos, la apertura controlada de los codos y la economía de movimiento transmiten dolor sin recurrir al exceso. Esa capacidad para modular la energía y sostener la emoción dentro del canon de Granero demuestra una plena madurez interpretativa.
Yerbabuena, en aras de reinterpretar la obra, ha integrado el legado de Granero y lo ha hecho suyo propio, con una fidelidad pura al maestro. Su danza no replica, sino que prolonga una línea estética que sigue viva: la del cuerpo que piensa, siente y comunica desde la verdad del movimiento.
Maribel Gallardo en Medea: la última Medea del legado Granero
Maribel Gallardo asume una doble función: como intérprete principal de Medea el último día de la representación y como guardiana del estilo.
Gallardo, que interpretó Medea bajo la dirección del Maestro, hace que experiencia sobre el personaje, le permite modular el estilo gestual original de Granero —esa mezcla de danza española estilizada, flamenco y teatro de cuerpo— y trasladarlo sin diluirlo. Pero también interviene como colaboradora de la reposición, implicada en la regeneración del montaje en el escenario contemporáneo. Una gran despedida de los escenarios para esta gran figura del flamenco español. ¡Según ha dicho ella en alguna ocasión, lleva 25 años despidiéndose del escenario, nosotros todavía tenemos dudas de que nos deje del todo!
Reposición: La reposición de Palacios y Gallardo respeta la estructura coreográfica y drama original de Granero, pero realiza ajustes necesarios para la puesta en escena moderna —por ejemplo, ligeras variaciones espaciales, actualización de iluminación o matices en el vestuario— sin modificar el núcleo de la obra. Este equilibrio entre fidelidad y actualización es fundamental en el éxito de una reposición de repertorio.
Javier Palacios figura como responsable de la reposición coreográfica de Medea, actuando como heredero del patrimonio coreográfico de Granero. La presencia de un repositor técnico como Palacios garantiza que los códigos originales —lineamientos, estructuras, dinámicas de movimiento— se conserven.
Vestuario: respetando el diseño del maestro su realización ha sido llevada a cabo por González, Gabriel Besa y Toni Benítez
Iluminación Freddy Gerlache siendo adaptada por Felipe Ramos
CONCLUSIÓN
El espectáculo que se vivió estos días en el teatro Real se completó con dos estrenos que el director, Rubén Olmo, ha encargado precisamente para enriquecer en este gran homenaje al Maestro Granero.
SOLOS:
- “Segunda piel”
Música: Domenico Scarlatti (1685–1757) Piezas: Sonata en re menor K.1, Aria, Sonata en re menor K.141, Sonata en re menor K.32
Coreografía e intérprete: Miguel Ángel Corbacho
Intérpretes: Piano: Juan Carlos Garvayo , Percusión: Agustin Diasera
Corbacho propone aquí una pieza más introspectiva donde la música de Scarlatti se convierte en detonante de un trabajo sobre la corporalidad como instrumento, de ahí el título Segunda piel.
- “Arriero”
Música: Gerardo Gombau (1906–1971) y Joaquín Nin Culmell (1908–2004)
Piezas: Escena y Danza charra (Gombau), Cantar do arieiro (popular), Muiñeira y Canción del labrador (Nin Culmell, de Obras para piano)
Coreografía: Eduardo Martínez bajo la Supervisión coreográfica de Miguel Ángel Corbacho
Interpretes: Piano: Juan Carlos Garvayo, Voz y percusión: Xurxo Fernandes, Percusión: Roberto Vozmediano
Este estreno parece un homenaje al folclore musical ibérico reinterpretado desde la danza contemporánea. Gombau y Nin Culmell sirven aquí como base para un diálogo entre lo académico y lo tradicional. El rescate de la raíz rural desde la materialidad contemporánea, con ecos de la identidad castellana y gallega
Han sido cuatro intensos espectáculos que han dejado al público sin habla, en palabras de Rubén Olmo “El maestro dentro del Ballet Nacional ha sido uno de los más importantes de la danza española y que nos dio esa gran obra maestra que es Medea”
Desde RTD les damos la enhorabuena y animamos a los lectores a estar atentos, ya que esta reposición de Medea se ha programado para representar en el Teatro de la Zarzuela en Julio de 2026.

