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En el 75 aniversario del Festival Internacional de Santander, Ready To Dance recupera la historia de una familia que ha acompañado la evolución de la enseñanza y la creación de la danza en Cantabria desde 1955.
El 75.º aniversario del Festival Internacional de Santander confirma el lugar que hoy ocupa la danza en la vida cultural de Cantabria, con compañías de primer nivel como la Compañía Nacional de Danza, María Pagés o Blanca Li en su programación. Pero ese presente no surgió de la nada. Mucho antes de que la danza ocupara los grandes escenarios, hubo personas que comenzaron a construirla desde las aulas y la enseñanza. Entre ellas, María Isabel “Maribel” Armengou, que en 1955 abrió la primera escuela de danza de Santander, y su hija Carmen López Armengou, que hoy continúa y transforma ese legado.
1955: el inicio de una historia
En 1955, Maribel Armengou abrió la primera escuela de danza de Santander, una iniciativa pionera no solo en el ámbito artístico y educativo, sino también desde el punto de vista empresarial. Emprender como mujer en la España de mediados del siglo XX, y hacerlo además en un sector como la danza, exigía una valentía y una determinación excepcionales en una época en la que emprender siendo mujer estaba lejos de ser habitual. Aquel proyecto fue el origen de una trayectoria que, con el paso de las décadas, evolucionaría hasta el actual Centro Autorizado de Danza Armengou.
Su hija, Carmen López Armengou, empezó a estudiar danza española con ella a los cuatro años y continuó su formación en ballet clásico y danza española hasta desarrollar una carrera profesional propia.
La historia de ambas permite observar, en paralelo, cómo ha cambiado la enseñanza de la danza en Cantabria durante más de setenta años y cómo un proyecto nacido del impulso emprendedor de una mujer ha conseguido mantenerse, transformarse y pasar de una generación a otra.
Carmen López Armengou: del aula a los escenarios
Carmen se formó en Ballet Clásico y Danza Española y obtuvo su titulación en el Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma de Madrid.
Su trayectoria profesional la llevó después fuera de Cantabria. Durante ocho años fue solista de danza española en Riverdance, realizando giras internacionales por Estados Unidos, Canadá, Irlanda, Reino Unido, Alemania, México, Japón, China o Corea del Sur.
También desarrolló trabajos en otros lenguajes escénicos. Participó como coreógrafa en El hombre que mató a Don Quijote, película dirigida por Terry Gilliam, donde trabajó con Adam Driver y Joana Ribeiro.
Su recorrido incluye además proyectos de creación y compromiso social como Mujeres fraguando sueños.
Volver para continuar y transformar
Después de su trayectoria internacional, Carmen regresó a Cantabria y asumió progresivamente la dirección del proyecto iniciado por su madre.
Ese relevo generacional marca una nueva etapa en la historia del centro. Carmen no rompe con el legado recibido, sino que lo integra y proyecta hacia el presente, incorporando a la enseñanza todo lo aprendido a lo largo de su formación y de su trayectoria profesional dentro y fuera de España. Así, mantiene la esencia del proyecto de su madre al tiempo que adapta métodos, lenguajes y enfoques a las nuevas generaciones y a la evolución de la propia danza.
Carmen ha incorporado a ese legado su propia experiencia como intérprete, pedagoga, coreógrafa y gestora, dando continuidad a una historia familiar con una mirada propia sobre la danza y su enseñanza, sin perder la esencia de un espacio que sigue reuniendo a alumnas de distintas generaciones y manteniendo vivo ese vínculo entre memoria, formación y comunidad.
Contrapposto: abrir nuevos lenguajes
En 2010 creó Contrapposto, en colaboración con el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander.
El proyecto nació con una clara vocación multidisciplinar y de investigación escénica, relacionando danza, interpretación, música en vivo, iluminación, espacio sonoro y creación audiovisual.
Contrapposto representa esa voluntad de conectar tradición y creación contemporánea, pero también de abrir un espacio para investigar nuevos lenguajes y generar oportunidades para profesionales de la danza en Cantabria. Su desarrollo muestra, además, las dificultades reales que implica sostener en el tiempo un proyecto artístico independiente: encontrar recursos, espacios, apoyos y continuidad suficientes para que la creación pueda consolidarse y convertirse en una propuesta verdaderamente sostenible.
Dos generaciones, una misma transmisión
La historia de Maribel y Carmen Armengou no es solo una historia familiar. Es también una historia sobre cómo se transmite la danza y cómo esa transmisión termina formando parte de la vida cultural de un territorio.
Maribel abrió un camino en 1955 y Carmen lo ha continuado desde una trayectoria artística propia, incorporando nuevas experiencias, lenguajes y formas de entender la enseñanza. Esa continuidad pudo verse de forma muy concreta el pasado 14 de junio, cuando el Centro Autorizado de Danza Armengou llevó al Palacio de Festivales de Cantabria la gala Érase una vez, protagonizada por su alumnado. La imagen resulta especialmente simbólica: la danza que se aprende y se trabaja cada día en las aulas ocupa el mismo gran escenario que, apenas unas semanas después, recibe dentro del Festival Internacional de Santander a algunas de las compañías y creadores más destacados del panorama nacional e internacional.
La 75.ª edición del Festival Internacional de Santander confirma el lugar que la danza ocupa hoy en la vida cultural de Cantabria, con propuestas de primer nivel como la Compañía María Pagés, la Compagnie Blanca Li y la Compañía Nacional de Danza, además de otros formatos escénicos en los que la danza dialoga con la música y otras artes. Esa presencia en uno de los principales escenarios de la región permite entender mejor la conexión entre aula y escena: detrás de la programación de grandes compañías existe también un tejido construido durante décadas por escuelas, docentes, creadores y generaciones de alumnos. La historia de los Armengou forma parte de ese recorrido y ayuda a explicar cómo la danza ha ido conquistando un espacio propio dentro del paisaje cultural de Cantabria.
Desde Ready To Dance te invitamos a escuchar la entrevista que Se cierra el telón, nuestro podcast, realizó a Carmen López Armengou: una conversación sobre su trayectoria, la evolución de la danza en Cantabria, el legado de su madre y los retos actuales de la creación y la enseñanza.
Un recorrido por una historia que une memoria, formación y escena, y que ayuda a entender cómo se ha construido —y hacia dónde puede avanzar— la danza en Cantabria.
Agradecimientos a Belén de Benito por estas imágenes tan maravillosas!





